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Para complementar el texto, se incluye la topografía (10 k) |
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Está en el municipio de Ramales, en el barrio antiguo
conocido por Maza Herbosa. El origen de su nombre, según
los lugareños se deriva de Cueva Lobera. Esta cueva, de
grandes dimensiones, tiene un yacimiento prehistórico del
que se conservan algunos restos pertenecientes al
Paleolítico Superior, pese a lo cual la mayor parte del
yacimiento ha sido destruido por las aguas que salen del interior
de la cueva, que funciona coma "trop-plein" de un sistema activo
inferior. Ejemplo de ello fue la fuerte avenida de 1.978, que
destruyó el gran muro de bloques de hormigón que
cerraba la boca de la gruta. El yacimiento fue descubierto en
1.906 par Sierra (SIERRA, L., 1.909, p. 109) y las pinturas fueron
halladas en 1.954 por un equipo dirigido por J. Carballo
(GONZALEZ ECHEGARAY, J., 1.954, pp.223-227). A 160 m. de la entrada, en la pared izquierda, existe una mancha negra; en frente, en la pared derecha, se encuentran también una mancha negra y algunos trazos en rojo. En la pared izquierda, a unos 200 m. de la entrada se encuentran manchas rojas, entre las que pudiera haber una mano en positivo, aunque es muy dudosa. A 700 m. de la entrada, en la pared izquierda, situadas en un divertículo ligeramente elevado sobre el piso de la galería principal, se encuentra un conjunto homogéneo de puntuaciones, claviformes y bastones en rojo y en negro. Algunos de ellos son difícilmente perceptibles por el deficiente estado de conservación de la pintura, pero a éstos hay que sumar el deterioro reciente, debido a la acción humana, del principal grupo de claviformes, prácticamente decolorado por la acción mecánica de desaprensivos ignorantes, que han pasado la yema de los dedos sobre el pigmento, produciendo así su destrucción. El hecho, detectado el pasado mes de mayo por miembros de la Federación Cántabra de Espeleología y de la Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo, fue oportunamente denunciado a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. Los caballos, así como varios trazos negros aislados, se encuentran a novecientos metros de la entrada, en una galería lateral. Se encuentran parcialmente recubiertos por grabados, pintadas y posteriores borrones modernos, realizados con carbureros y objetos punzantes, los que dificulta en gran medida la visión de los équidos. A partir de aquí, a unos 110 m. se encuentran trazos en negro y recientemente, los miembros de S.E.S.S. Clara San Miguel, Lucía Ibañez, Carmen Martinez y Luis Jorde han descubierto, a mas de 1.100 m. de la boca, en la pared izquierda, un conjunto de puntuaciones en rojo, cuyo número ronda las quince, agrupados en dos subgrupos, entre las cuales se dispone un punto aislado. A ello hay que sumar otras dos manchas rojas situadas en la parte baja de un colgante de roca. Estas últimas son las pinturas más profundas de la cavidad, que tiene algunas de las manifestaciones artísticas parietales más profundas entre las conocidas en el mundo (GONZALEZ ECHEGARAY, J., 1.954, pp. 223-227; 1.956, pp, 171-178; 1.959, pp. 1-16; GONZALEZ ECHEGARAY, J, y JANSSENS, P., 1.959, pp. 65-68). Según Leroi-Gourhan (LEROI-GOURHAN, A., 1.965) el conjunto pertenecería al estilo IV antiguo ya avanzado y relacionable con el Magdaleniense IV final, formando un santuario con signos masculinos y femeninos, de difícil acceso, con una profundidad superior a los 1.000 m. (GONZALEZ ECHEGARAY, J., 1.978, p.54).
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Texto íntegro publicado en las páginas 38 - 39 de : | |
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monografías A.C.D.P.S. nº 2
Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo.
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