(Extracto del Cuaderno de Espeleología nº 4 "El Karst de la Región de Asón y su evolución morfológica" de Claude Mugnier)Principales redes subterráneas del macizo:
Las cavidades numeradas pueden ser localizadas en el
| plano de situación (43k) |
Las aguas subterráneas del flanco sur del pliegue están orientadas, en gran parte , hacia el valle del Asón. En efecto, al Sur y al Sur-Este, las margas de Soba forman barrera. Además , al Este, la caliza aflora a una distancia relativamente corta en las gargantas del río Gándara. En cuanto a las aguas subterráneas del flanco Norte, se las Ve salir al nordeste del macizo.
El flanco Sur presenta en las gargantas del Asón, dos variaciones litológicas importantes: una intercalación detritica y las areniscas de Asón. Esta disposición ha determinado la existencia de tres redes: fuente del Arroyo Funeral, emergencia de las Fuentes y resurgencia de la Punta del Praduco.
1.- Red de la Fuente del Arroyo Funeral:
Al pie del circo terminal de las gargantas del Asón y casi al nivel del río, la fuente del Arroyo Funeral (11) surge temporalmente de gruesos bloques. Emerge en la parte alta de una capa de caliza arenosa correspondiente al nivel detritico intermediario de la vertiente opuesta. Es posible que no se trate más que de un "trop-plein " de una resurgencia perenne infiltrándose directamente en la capa aluvial. Las pequeñas cuevas 24 y 26, situadas 40 y 45 m. por encima, constituyen muy probablemente exutorios fósiles.Esta red, poco importante, debe drenar una débil porción de la superficie caliza subestructural, constituyendo el reverso sur del Mortillano.
(hace referencia al sumidero de Cellagua).2.- Red de la resurgencia de las Fuentes:
Dos kilómetros aguas abajo, en las Cuevas, la importante resurgencia perenne de las Fuentes (9) sale de gruesos bloques, en la orilla derecha del río y en la alto del complejo arenisco de Asón. Vista su importancia, debe drenar casi toda la superficie caliza constituyendo al sur el reverso monoclinal del Mortillano.Las pérdidas 46 y 76, que se producen en el fondo de la gran depresión glacial de Llana la Cueva, forman probablemente parte de esta red. Son alimentadas por dos arroyos que se forman sobre las areniscas de Soba que constituyen el flanco nordeste de la depresión. Están situadas al pie de un barranco calizo. Solamente la primera (pérdida del Mazo Chico) ha podido ser explorada después de una desobstrucción: una serie de pozos lleva hasta -200 m. y, sin duda, la exploración no está todavía acabada
La sima de la Llusa (73), que se ha descendido hasta la cota -205 m. posee dos pozos, el segundo de los cuales está regado y constituye probablemente un órgano de absorción en provecho de la resurgencia de las Fuentes. Esta sería la cavidad más elevada de la red (900 mts. aproximadamente por encima de la resurgencia) (hace referencia a Garma Ciega y comete un error de cota de aproximadamente 65 m.)
Por encima, y hasta 160 m. más alto que la resurgencia de esta vasta red, se
abre un gran número de cavidades poco profundas. B. de Loriol las había
interpretado de la misma manera que los porches situados en el otro lado del
valle, como los diverticulos de una importante cavidad desaparecida que
habría sido el origen de las gargantas del Asón. Pero hemos visto que sería
preciso rechazar esta hipótesis para adaptar otra de más en conformidad con
los conocimientos actuales. Sea la que sea, todas estas cuevas están
obstruidas a muy poca distancia de la entrada. Solamente la Cueva III de la
Peña de la Sota tiene un desarrollo de 70 m. Se trata de resurgencias
fósiles superpuestas paralelamente al nivel superior de las areniscas del
Asón. Las dos más antiguas son las de la Peña de la Sota y de Peña Ruya.
Las dos son descendientes. La de la Peña de la Sota ha sido excavada en el
sentido del buzamiento, pero subiendo, y desemboca por dos entradas
superpuestas.
La disposición de estas dos cuevas parece reflejar las condiciones
hidrológicas locales. En efecto, las aguas infiltradas en las calizas
urgonianas no podían encontrar una salida hacia el sur, siguiendo el
buzamiento, porque las margas de Soba constituyen, todo a lo largo del
valle del río Gándara, una verdadera barrera para las aguas subterráneas.
En estas condiciones, las aguas profundas han debido constituir un nivel
acuífero kárstico que ha buscado un punto de salida en las gargantas del
Asón, muy próximas y en el punto mas bajo posible, es decir, en lo alto de
las areniscas de Asón que forman otra barrera al Noroeste. Esto explicaría
el ahondamiento ascendente de las resurgencias que habrían constituido la
rama remontante de una zona inundada. De hecho, veremos que el fondo de la
sima del Mortero, que constituye una de las ramas descendentes que
alimentan actualmente el nivel acuífero kárstico supuesto, se pone muy
probablemente en carga en tiempo de crecida.
Su alimentación proviene de dos regiones diferentes: el macizo de
Mortillano, al pie del cual sale, y las areniscas del Asón, muy próximas.
Vista la importancia de la resurgencia, las pérdidas 41, 42 y 44, que se
producen en las dos depresiones cerradas detrás del Mortillano, deberían
formar parte de la red. Las fallas orientadas sensiblemente E-W en esta
zona, han debido guiar las aguas subterráneas. Examinaremos el
funcionamiento hidrológico de las dos depresiones cerradas.
Un arroyo permanente, que sale del pequeño manantial de Fuente Fría, circula
durante algún tiempo sobre la intercalación de las margas de Soba que han
determinado esta salida de agua. Antes de alcanzar la parte caliza de la
depresión, llamada Hoyo Salzoso, este arroyo se pierde, en gran parte, en
una diaclasa impenetrable que está próxima a una sima, el Morterón del
Hoyo Salzoso (44), cuya exploración permitirá probablemente volver a
encontrar el curso subterráneo. Después, el arroyo desaparece totalmente
en el fondo calizo del Hoyo, aquí recubierto de aluviones fluvioglaciares
, a la entrada del estrecho cañón que corta en dos el cerrojo glaciar que
obstruye la depresión en su mitad. En tiempos de crecida, las aguas
atraviesan la garganta para alcanzar quizás, la pérdida de Hoyo Salzoso
(42). Esta última se realiza a través de bloques, al pie del umbral calizo
, y no absorbe en verano mas que un arroyo insignificante que viene del N.
Este. Algunos metros por encima, la desobstrucción del orificio de una
sima contigua a un pequeño pozo de cuatro metros será posiblemente
interesante.
Al norte del Hoyo Salzoso, la pérdida del Hoyo Masayo (41 ) se realiza al
pie del flanco Oeste de la depresión. Está constituida par dos arroyos que
se infiltran en el fondo de dos entradas contiguas excavadas en los
aluviones fluvio-glaciares del fondo de la depresión. En aguas altas, un
lago kárstico se instala allí temporalmente.
Un poco por encima de la resurgencia, en el complejo detritico del Asón, que
constituye una parte de la vertiente Este del Valle de Asón. está
karstificado. Dos pozos naturales se abren sobre la pendiente escarpada que
constituye aquí el terreno; la pequeña sima 79 y la Torca de los Calderones
(17). El primero no está explorado y el segundo desciende a -42 m. en una
falla NE-SW accidentando las areniscas del Asón. La leyenda relaciona la
comunicación entre esta cavidad con la Punta del Praduco: el collar que una
joven había dejado caer allí, o que llevaba ella cuando tuvo la desgracia
de caer en la sima, ¡ había salido en la resurgencia señalada !.
La alimentación del río Iseña es doble: pérdidas del curso de agua de
superficie e infiltración en las calizas.
El afloramiento wealdense en el centro del pliegue anticlinal aparece
ampliamente al Sur-Oeste de la resurgencia. Sobre este terreno impermeable
nacen varios arroyos. Así vemos que, hacia la extremidad Oeste del
afloramiento, un pequeño curso de agua viene a perderse (57) en un reducido
circo rocoso, en el contacto del Wealdense y la caliza urgoniana.
Más abajo, el regato de Ancillo, que ha excavado un barranco que se junta al
Valle del Asón, se infiltra (59) desde que éste último encuentra la falla
que pone en contacto el wealdense con un bloque hundido de caliza
urgoniana. En aguas altas, la pérdida no es mas que parcial y las aguas
llegan por debajo del barranco para perderse totalmente en un embudo.
Pero parece que el río Asón provee a la Fuente Iseña de una alimentación
mucho mas importante, como lo muestran observaciones siguientes (recogidas
por J.M. Moral a través de los habitantes de Riva). Más de cinco km. río
arriba, entre Valle y Riva, el río Asón se pierde, en parte, en varios
puntos de su orilla derecha (88).
Hacia 1870, coma consecuencia de un periodo de sequía, las pérdidas fueron
obstruidas por los habitantes porque el río se infiltraba enteramente.
Pronto Fuente Iseña se secó casi completamente. Las forjas que se servían
del agua de esta resurgencia (estas fraguas dejaron de funcionar hacia 1900
,y entonces fueron compradas por la Sociedad Electra de Iseña) protestaron
y obtuvieron la desobstrucción de las pérdidas. Mas tarde, hacia 1930,
durante otro periodo de aguas muy bajas, las pérdidas fueron de nuevo
colmatadas artificialmente, y al día siguiente Fuente Iseña se secó casi
totalmente (la fuente de Campas, enteramente), provocando el detenimiento
de la Electra de Iseña y la privación de luz a los habitantes de Ramales.
Acordándose de un hecho anterior y semejante, la Sociedad consiguió se
desobstruyesen las pérdidas y el agua volvió a salir como antes de la
obstrucción. Algún tiempo después, la Papelera Española anunció que iba a
tomar agua del río Asón hacia la resurgencia de la Cubera, es decir, más
arriba, para enviarlas a Ramales por una canalización. Como consecuencia de
esta declaración, la Sociedad Electra de Iseña objetó que la sequía del
río Asón por debajo de la toma de agua arrastraría, como precedentemente,
el detenimiento de la central eléctrica. Para controlar la exactitud de las
conclusiones anteriores, la Papelera efectuó entonces, en las pérdidas,
una coloración que salió dos días después en Fuente Iseña.
Vemos, pues, que las pérdidas del río Asón alimentan convenientemente Fuente
Iseña. Este importante trayecto subterráneo, eje de la red, es paralelo al
anticlinal e independiente, pues, del buzamiento.
Las calizas que forman al Oeste la cara Norte de este pliegue, contribuyen
también a la alimentación de la red. El eslabón de San Vicente, al pié del
cual brotan las resurgencias, debería estar igualmente implicado.
Pero un afloramiento del wealdense fracturado, perteneciente al corazón del
pliegue anticlinal, limita bastante rápidamente al Sur la Cuenca de
alimentación de la resurgencia. Una sima (75) que desciende a -60 m. ha
sido explorada en esta zona. La exploración no parece todavía terminada.
Anotemos, para terminar el aspecto de las circulaciones activas, que el río
Iseña se pierde en parte en varios puntos de su orilla izquierda (91) para
volver a salir 100 m. mas al norte por una pequeña fuente (48) situada al
borde del río Asón.
La red de Fuente Iseña, de la que acabamos de examinar el funcionamiento
hidrológico, muestra una evolución que se aleja bastante en el pasado.
Diez metros antes del porche de Fuente Iseña el agua pasa bajo un pequeño
puente natural que indica que la parte hacia abajo de la cueva ha
desaparecido, probablemente como consecuencia de un hundimiento. Unos 200 m
al Este y 10 m. más alto, la pequeña cueva 87 es una vieja salida
fósil de la resurgencia actual. Entre estos dos puntos, dos registros
(pequeñas simas 85 y 86) caen sobre una parte del curso subterráneo
abandonado.
La pequeña cueva por donde sale temporalmente el regato Carcabón,
"trop-plein" de Fuente Iseña tiene un pequeño pozo que remonta en
superficie. Se trata de una antigua salida excavada "per acensum",
contrariamente a la mayor parte de las simas. La cueva de Cubia (56),
situada a 150 m. de allí, y 20 m. más alta, al pie de la misma vertiente,
es probablemente una vieja resurgencia cuya exploración permitirá, quizá,
llegar a penetrar un día en la red.
Por debajo de las pérdidas actuales del río Asón se aperciben pérdidas
fósiles bajo la forma de cortas galerías o ramales hundiéndose en la
vertiente, en la orilla derecha, hasta 10 m. por encima del río: Cuevas I y
II de María Agustín (32 y 33), cueva I del calero (34) y cueva 53.
Siempre en el mismo lado se abren otras dos cavidades muy interesantes,
porque se trata, probablemente, de dos antiguas derivaciones subterráneas
del río Asón. Diez metros por encima del río y sobre el rellano topográfico
del Valle, la cueva II del Calero (35) se halla formada de un pozo de dos
metros, que desemboca en una galería que se abre al aire libre 30 m. mas
allá sobre el mismo rellano .
Cuarenta metros por encima del río y mucho más abajo, la cueva de
Vegacorredor (52) consta, primeramente, de dos galerías meandriformes
descendentes. Estas se unen en seguida para formar una sala que se
transforma en un ramal que aparecerá en superficie 100 m. de las entradas.
Sin poderlas datar, se pueden sin embargo, clasificar todas estas pérdidas
fósiles en tres categorías: las que son anteriores (Vegacorredor),
contemporáneas (cueva 53, cuevas I y II de María Agustín) al rellano
topográfico de Valle, que se encuentra situado en la cota 10 m, aproximadamente.
Si el río Asón ha manifestado muy pronto una tendencia a la infiltración,
ha sucedido lo mismo en el Valle de Ancillo. De esta manera, las cortas
cuevas descendentes I y II de la Mina (69, 70) son pérdidas fósiles del
antiguo curso de Ancillo.
Un socavamiento de la parte inferior de este valle par el barranco que le
enlaza con el río Asón ha dejado estas cavidades suspendidas sobre la
vertiente izquierda.
La primera (37) es un bello corredor cuya exploración se ha detenido por un
hundimiento de la bóveda a unos 100 m. de la entrada.
La segunda (54) es una galería que tiene un Km. de longitud y 40 m. de
anchura en varias sitios. A medio recorrido está entorpecida por enormes
bloques y hacia el fondo desciende a unos 50 m. de profundidad.
Las redes subterráneas son poco numerosas e importantes. Su trazada está
guiado casi únicamente par la fracturación. Las aguas subterráneas siguen
un primer trayecto subvertical siguiendo las fracturas, luego caminan
horizontalmente a través de la masa caliza hasta resurgencias que son
holokársticas, es decir, colocadas al nivel de los cursos de agua profundos
, porque los niveles impermeables descienden más abajo. Nada detiene a las
aguas subterráneas hacia la profundidad; circulan a veces en régimen
ahogado hacia abajo (Mortero, Punta del Praduco), lo que provoca ciertos
retrasos en las crecidas. El fondo aluvial de las gargantas de Asón es
quizá la parte responsable de esta situación.
3.- Red de la Fuente de la Punta del Praduco:
Tres o cuatro km. mas lejos, la importante fuente de la Punta del Praduco
(1) se encuentra exactamente en la misma posición estratificada que la
Cubera, situada del otro lado del río.
Sale de planos de estratificación y diaclasas impenetrables sobre una
longitud de 50 m. aproximadamente.
En altas aguas, brotan numerosas emergencias a través de las bloques del
lecho del río hasta mas de 200 m. aguas arriba. Al mismo tiempo, la pequeña
cueva III de los Cubiones (23) funciona como un "trop-plein " de esta
importante surgencia difusa.B) Vertiente Norte: Valle del Río Asón.
La vertiente septentrional del macizo de San Vicente está constituida por el
arranque calizo del pliegue anticlinal San Roque - Ramales. Parece que el
drenaje subterráneo se realiza par una sola red: la de la Fuente Iseña. Dos
cavidades fósiles se relacionan aquí: las cuevas de la Sierra y del Aspio.
Otras cuatro son independientes: las del Cofiar, del Orillón, del Biar y
de las Yeras.
l.- Red de la Fuente Iseña, Cuevas de la Sierra y del Aspio.
a) Red de la Fuente Iseña:
El río Iseña, que pone en marcha la central de la "Sociedad Electra de
Iseña" alimentando Ramales de corriente eléctrica, se une al río Asón un
poco aguas arriba de esta pequeña villa. Este corto afluente surge de una
cueva sifonante a 10-20 m., de la Fuente Iseña (51) y de la fuente
impenetrable de Campas (89). Algún centenar de metros al Oeste y siete mas
alto solamente, se abren varias cavidades (84), que son especies de dolinas
de paredes abruptas, dos de las cuales están llenas de agua en el fondo.
Se trata, probablemente, de aberturas sobre el curso subterráneo. Más
lejos, hacia el Noroeste, la fuente temporal del regato Carcabón (55), que
sale de un pequeño laberinto de galerías, es verosimilmente un "trop-plein"
porque el eje de la red pasa por aquí.b) Cuevas de la Sierra y del Aspio:
Son dos cuevas fósiles que se abren en la vertiente dependiente actualmente
de la red de Fuente Iseña, más de 100 m . por encima de la resurgencia. Se
trata probablemente, de salidas de antiguas redes que iban drenando esta
vertiente.C) Vertiente Este, Valle del río Gándara:
La vertiente Este del macizo de San Vicente corresponde al flanco izquierdo
de las gargantas del río Gándara. Este ultimo ha cortado perpendicularmente
el pliegue calizo de San Roque. En el corazón de este último aparece propiamente el Wealdense y un poco el Valanginense.
En el flanco Norte del pliegue pertenece a la vertiente Norte del macizo.
Al Sur, la masa caliza pasa bastante rápidamente a las margas de Soba hacia
lo alto y a las calizas paraurgonianas hacia la bajo. Por esta razón, las
redes subterráneas están poco desarrolladas en este lado.
D) Calizas del Macizo de San Vicente:
La parte karstificada del macizo de San Vicente está constituida par una
masa de caliza urgoniana homogénea con estratificación poco marcada. La
caliza aparece al desnudo casi por todas partes y con frecuencia formando
lapiaz. La infiltración directa es predominante. Sin embargo se nota la
presencia de algunas pérdidas de arroyos de superficie en el limite del
wealdense de Ancillo y de las margas de Soba.
MUGNIER (C.) - 1968
Le Karst de la Région d´Ason et son évolution morphologique
(Santander - Espagne), Thèse du 3 cycle de géologie, Faculté des Sciences, Dijon.