| cronología de las exploraciones ( 2ª parte ) |
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Al finalizar el verano, retornamos a la sima con intención
de continuar la exploración y reinstalar los tramos
conocidos.
En esta ocasión se descienden varios pozos de 15,
6 y 17 m, deteniéndonos en la cabecera de otro pozo, por
falta de material. Una tercera visita a la sima cierra nuestras esperanzas en esta vía, al terminarse tras otro pozo de 27 m. que no tiene continuación. Mientras se asciende el pozo de 50 m, que llamamos Pozo del Salto del Oso, un espeleólogo realiza un pequeño péndulo a una ventana, que tras un meandro corto, le conduce a la cabecera de un pozo de buenas dimensiones. Nuestra cuarta visita, la realizan 6 espeleólogos que se dividen el trabajo en tres tareas fundamentales, topografiar la Vía Muerta y desequiparla, explorar un pozo paralelo a esta vía, y continuar la exploración de la ventana que se localizó la ultima vez. Cuando los dos primeros equipos terminan sus trabajos, se dirigen a la ventana, de cuyos exploradores no se tiene noticias, descienden por las cuerdas, comprobando la gran magnitud de los pozos que se suceden: 33, 68 y 55 m, todos ellos de gran perímetro y fósiles, finalmente llegan a lo que parecen ser unas galerías de buen tamaño, donde se encuentran al equipo de punta, que tras descender ha continuado la exploración hacia el Oeste por la galería, y que nos informa con jubilo que han llegado al cañón de Cellagua, quedando así realizada la unión. La siguiente visita es realizada por dos espeleólogos, que se dedican a realizar la topografía desde la calle hasta la unión. Durante tres nuevos descensos al fondo de la sima, se trata de forzar el paso de la barrera de bloques que cortan la galería en su parte Este, pero, tras escalar 45 m, hay rendirse a la evidencia de que el muro llega hasta el mismo techo de la galería, haciendo imposible el paso. Es un duro golpe a las aspiraciones de continuación de la cavidad, que no esperábamos por el tamaño de la galería de 40 m. de alta y 4 m. de ancha. Una nueva visita a las galerías Oeste, descubre la continuación de estas al otro lado del cañón por dos niveles diferentes que se unen tras 50 m., donde la galería se ve detenida por otro muro de bloques. También se realiza un pasamanos por el cañón que nos conduce a un piso superior del mismo, formado por el empotramiento de grandes bloques, y que se dirige hacia Cellagua. Descendemos de nuevo para terminar la exploración de este sector, que desgraciadamente no ofrece nada nuevo, realizándose un vivac en el cañón por el que se realiza una inspección. En este punto de las exploraciones, se realiza una travesía en la cabecera del pozo de 68, que nos conduce a un meandro y a un gran pozo, que resulta ser el mismo que el del final de la sima que tiene un tamaño de 120 m (pozo de Los Fuertes). En la zona superior se realizan dos escaladas, acompañados por miembros del Geológicas, exactamente en la 1ª sala tras el pozo-rampa de entrada. Una de estas escaladas que se hace al final de una galería superior, conduce a un pozo de 22 m. que a su vez accede a una gigantesca chimenea 10 x 22 m de sección y unos 40 m. de alto. En su base, una serie de pozos con corriente de aire prolongan la cavidad.
De nuevo bajamos a esta nueva vía prometedora, realizando la
topografía y explorando a la vez, finalizando en la cabecera
de un gran pozo sondeado en unos 70 m. que no se desciende por
falta de cuerda. Para llegar aquí se han descendido un pozo
de 17 m, rampa de 40 m, pozo de 15 m, pozo de 10 m, pozo de 14 m,
pozo de 43 m y otro de 7 m. Mientras tanto hemos instalado también el sumidero de Cellagua, por ser mucho más fácil el acceso, y es por este camino, por el que descendemos para realizar la escalada del tapón de bloques que nos detuvo al otro lado del cañón. Esta escalada se prolonga por 40 m. pero de nuevo sin éxito, quedando así cerradas todas las incógnitas que quedaban en la sima del Sombrero. El resultado de estos esfuerzos ha sido 1.500 metros de nuevas galerías, con un desnivel máximo de 350 m, para lo que hemos accedido a la cavidad unas 18 veces, en todas las estaciones del año, con nieve o lluvia en varias ocasiones, lo que teniendo en cuenta lo estrecho de algunos pasos, y lo incómodo de algunos pozos, da idea del esfuerzo realizado en la exploración. |