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Los descubrimientos más significativos son:
- SVA-30: profundidad -191 metros
Esta sima superficial situada en el anfiteatro superior fue explorada por un equipo de tres durante varios días. El área inmediata a la marca roja SVA 30 está acribillada por agujeros, y tras arrojar piedras a muchos de ellos, el equipo optó por uno que había sonado más profundo. La exploración inicial en la que fue más tarde llamado "POW series", indicó que el agujero tocaba fondo a unos -65 metros, pero el equipo entonces descubrió una ruta alternativa, la cual continuó durante varios pozos hasta un agujero a -80, debajo del cual soplaba una buena corriente de aire. Las paredes de algunos de estos pozos estaban cubiertas de moonmilk, por lo que la cuerda y el equipo pronto comenzó a embarrarse, haciendo que la exploración fuese más penosa.
Más allá de la estrechez, el pasaje se convierte en una enorme grieta/falla que desciende más o menos verticalmente hasta el fondo a -191 metros. Sin embargo, no se notó ninguna evidencia de corriente de aire en este punto, y los dos miembros del equipo no pudieron establecer donde se pierde. Esto hace que permanezcan algunos interrogantes sobre esta parte de la sima, pero los dos espeleólogos exploraron la sima minuciosamente y no pudieron encontrar evidencias de ningún otro camino. Sin embargo, quedan una o dos posibilidades por ser exploradas en el área cercana a la estrechez, las corrientes de aire penetran en la cavidad superior provocando los resultados en esta cueva. Otras simas en el mismo área inmediata merecen una investigación más detallada.
- SVA-34: profundidad -126 metros
Otra sima situada en el anfiteatro superior; se ha considerado uno de los más excitantes descubrimientos durante la prospección de 1997, debido a la gran distancia a la que se podía oír caer las piedras. Fue descendido a fines de 1997 y se alcanzó una obstrucción a -50 metros. Un equipo de tres visitó de nuevo la sima en el viaje de este año y desobstruyeron con una palanca, animados por una fría corriente de aire. Continuaron explorando varios días, topografiando sobre la marcha y llegando hasta una estrechez impenetrable a -126 metros El resbaladizo barro que dificultó la exploración en la SVA 30 también está presente aquí. Dos grietas paralelas fueron examinadas posteriormente pero ambas acabaron en minúsculos agujeros. Esta cavidad también tiene una evidente corriente de aire que podría significar la conexión con un sistema mucho más largo; pero el equipo interesado considera improbable que pueda progresarse más en esa sima.
- SVA 16: profundidad explorada -90 metros
Es un gran, obvio agujero superficial en el borde del anfiteatro superior, que fue descendido el primer día de la expedición. Un descenso de 20 metros fue realizado hasta un suelo de grava visible desde la superficie. Desde su punto más alejado se veía una ventana en una pared (esta ventana sólo era visible desde se punto, y no desde otro lugar del suelo o desde más arriba, lo que demuestra la necesidad de investigar todos los sitios9. Una resbaladiza escalada de tres metros dio acceso a la ventana, desde donde las piedras tiradas podían escucharse caer alguna distancia causando a los de arriba una gran excitación. La cuerda fue equipada a unos 8 metros en un estrecho agujero, después de una rampa de 20 metros se llegaba a una repisa con grava encima de una amplia y profunda grieta. En este punto se puso fin a la exploración debido a la falta de cuerda, y se decidió volver el día siguiente.
Dos espeleólogos bajaron a la sima mientras otros dos siguieron, prospectando/topografiando. La grieta descendía casi verticalmente por más de 40 metros hasta un suelo de piedra en el que no se veía continuación. En el ascenso se gastó algo de tiempo y esfuerzo investigando la posibilidad de un pozo paralelo, para lo cual se consideró que quizá podría accederse desde una larga repisa de bloques. Esto resultó inconcluyente: mientras el espeleólogo situado en el suelo de grava piensa que una o dos de las piedras arrojadas desde lo alto parecían resonar desde más allá de la pared trasera, muchas aterrizaron a sus pies.
La estrecha ranura debajo de la ventana, demostró continuar gracias a dos descensos y sus consiguientes ascensos, y le costó a un miembro del equipo un carburero y luchó para recuperarlo a través de él.
- SVA 33: profundidad explorada aproximadamente: 50 metros
Otra sima en el anfiteatro superior, que fue inicialmente descendido unos 30 metros hasta un suelo de grava. La presencia de un spit, junto a un saliente a unos 8 metros de la boca de la sima indica que había sido explorada previamente). Habiendo determinado que no había continuación en el fondo, otra ruta fue explorada y se descubrió que conectaba con otro agujero cercano que fue descendido hasta -50 metros. A pesar del impresionante tamaño de este agujero, no pudo encontrarse ninguna continuación.
- SVA 23: profundidad explorada aproximadamente 46 metros
El más prometedor de los sitios en el anfiteatro más bajo. Éste parecía ofrecer un buen potencial, pero se descubrió que acababa a -46 metros.
- SVA 29: profundidad explorada aproximadamente -40 metros
Este sitio en el anfiteatro más bajo fue descendido al final de la exploración de 1997, cuando fue alcanzado el suelo de barro a -11 metros, donde por una grieta que sigue una larga falla las piedras que caían hacían un prometedor eco. La falta de tiempo y cuerda forzó la retirada en este punto, pero los dos espeleólogos volvieron a la sima en el primer día de la expedición de 1998, descendiendo la falla a -40 metros, donde un suelo de grava cierra toda posible continuación. Se gastó algo de tiempo en el ascenso, investigando un posible pozo paralelo tras una ventana, pero que demostró ser sólo una corta grieta inclinada que se cierra.
Esperemos que las descripciones completas de todas las cavidades exploradas, junto con las topos y fotos sean publicadas en el próximo número de "SWCC Newsletter".
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